Para entender las razones que han llevado a Rusia a iniciar esta guerra contra Ucrania tenemos que hacer referencia a la Organización del Tratado Atlántico Norte, la OTAN, sin perder de vista el papel que la industria energética haya podido jugar en esta controversia.

La Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) o North Atlantic Treaty Organization  (NATO)  es una alianza política y militar cuyo objetivo es la defensa y seguridad de sus Estados miembros en caso de agresión armada a cualquiera de ellos y se rige por el Tratado del Atlántico Norte o Tratado de Washington firmado el 4 de abril de 1949.

El objetivo de la OTAN comenzó siendo frenar la política expansionista de la URSS en Europa tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, marcando así las relaciones internacionales desde los años 50. Ante este panorama mundial se encontraban dos grandes bloques: el bloque occidental/capitalista, liderado por EEUU y el bloque oriental/comunista liderado por la Unión Soviética, dando lugar al inicio de la Guerra Fría.

Tras la caída del muro y la disolución de la URSS, poniendo así fin a la Guerra Fría, la OTAN se mantuvo, pese a que su principal enemigo desapareció del mapa, rediseñó su plan de seguridad e incluso comenzaron a adherirse nuevos Estados a la misma.

Los Estados miembros de la OTAN se comprometen a resolver por medios pacíficos cualquier controversia internacional en la que pudieran verse implicadas de modo que la paz y seguridad internacionales no sean puestas en peligro conforme el artículo 1 del Tratado del Atlántico Norte. No obstante, el artículo 5 del mismo  establece que “un ataque armado contra una o más de ellas, que tenga lugar en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas, y en consecuencia, acuerdan que si tal ataque se produce, cada una de ellas, en ejercicio del derecho de legítima defensa individual o colectiva reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, ayudará a la Parte o Partes atacadas, adoptando seguidamente, de forma individual y de acuerdo con las otras Partes, las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada, para restablecer la seguridad en la zona del Atlántico Norte intervenciones y operaciones conjuntas”.

 

¿Prohíbe el derecho internacional las declaraciones de independencia unilaterales?

La OTAN no ha podido intervenir empleando la fuerza armada en el conflicto entre Rusia y Ucrania, ya que esta última no tiene la condición de Estado miembro, aunque sí que cabría una intervención por su parte si dicho conflicto llegara a perjudicar a países fronterizos que sí formen parte de la OTAN.

Vladimir Putin justifica su actuación en la vulneración del principio de libre determinación de los pueblos proclamado en la Carta de Naciones Unidas, tras los supuestos ataques que viene sufriendo la población de la Península de Crimea y el Dombás, en sus intentos de lograr la independencia, provenientes del ejército ucraniano. Este deseo de autodeterminación que impera en dichos territorios se debe a que presentan grandes vínculos culturales con Rusia en la medida que la mayoría de habitantes ucranianos rusoparlantes residen en dichas regiones.

El Derecho Internacional no prohíbe las declaraciones unilaterales de independencia siempre que resulte compatible con el principio de integridad territorial. La libre determinación de los pueblos ha de obtenerse dentro del marco institucional territorial de los Estados Soberanos ya existentes y en armonía con el principio de integridad. Para que la población rusa de estos territorios consiga obtener una mayor independencia respecto del gobierno central de Kiev, debe hacerlo conforme a la Constitución y las leyes de Ucrania.

Por otro lado, Putin ha manifestado que no es necesario un mayor desplazamiento de la OTAN hacia países del Este, por la posibilidad de que pueda amenazar la seguridad de Moscú, mostrando así su rotunda oposición a la entrada de Ucrania a dicha alianza militar intergubernamental. Todo esto, basándose en la supuesta infracción de la promesa que la Alianza Atlántica hizo en los años 90  sobre su intención de no expandir su influencia a terceros países.  De hecho una de las exigencias de Putin para poner fin a la guerra con Ucrania es introducir enmiendas a la Constitución ucraniana que impidan al país ingresar en ningún bloque.